Mi jefe, siempre me decía cuando me veía salir a buscar trabajo, para mí que eres de esos que están en los parques durmiendo y con su mochila como almohada. Nel que paso le contestaba, a veces saco un libro de mi almohada.
-Susan-tienes razón-dijo Octavio-, tampoco yo me había dado cuenta.-¿te llamó antes que a mí?-dijo el narrador con los celos que correspondían.
la lavandera mata en la persistente fricción de sus manos de granito sobre el cuerpo del conejo ahora es un conojeo arrugado. J.R
Un grito, en el vagón del metro, pocos lo escuchamos, volteamos la cabeza buscado no se que, se para el metro, la incomodad de llegar tardea no se ha donde se hace notar, tarda unos minutos en continuar la marcha, escucho otra vez un grito, pero solo yo lo escucho, escucho otro vez el mismo grito, y pienso en una platica con un borracho, yo me quiero matar decía, pero no tengo los huevos, para aventarme a las vías del metro, llegamos a la estación, ya no hay gritos en el resto del camino.
Estoy aquí o no estoy
No sé si realmente la razón
Me ha dejado ya sin corazón
Creo que no, yo creo que no
Lo que quiero es un color
Que me pueda definir tu olor
Si no, yo no, yo no, yo no quiero
Si no, yo no, yo no, yo no quiero
Si no, yo no, yo no, yo no quiero
Si no, yo no, yo no, yo no quiero
Estando aquí no estoy
Estando aquí, no estoy, no estoy
Estando aquí no estoy
Estando aquí no estoy, no estoy