Un grito, en el vagón del metro, pocos lo escuchamos, volteamos la cabeza buscado no se que, se para el metro, la incomodad de llegar tardea no se ha donde se hace notar, tarda unos minutos en continuar la marcha, escucho otra vez un grito, pero solo yo lo escucho, escucho otro vez el mismo grito, y pienso en una platica con un borracho, yo me quiero matar decía, pero no tengo los huevos, para aventarme a las vías del metro, llegamos a la estación, ya no hay gritos en el resto del camino.
Estoy aquí o no estoy
No sé si realmente la razón
Me ha dejado ya sin corazón
Creo que no, yo creo que no
Lo que quiero es un color
Que me pueda definir tu olor
Si no, yo no, yo no, yo no quiero
Si no, yo no, yo no, yo no quiero
Si no, yo no, yo no, yo no quiero
Si no, yo no, yo no, yo no quiero
Estando aquí no estoy
Estando aquí, no estoy, no estoy
Estando aquí no estoy
Estando aquí no estoy, no estoy
Se acarició la cara. Vio la sangre. Los ojos se le hicieron lunas llenas. Tenía la boca abierta. Yo seguía de pie, mirándola desde arriba.
"Con tu permiso me voy a casa, a tener un ataque al corazón" (Vincent Vega).
El telélefono me despertó. La choza estaba oscura como el alquitrán. Estiré la mano izquierda buscando a la enana.