Todos tenemos el derecho de consumirnos y desaparecer por diferentes DEMONIOS, algunos no escogemos esos DEMONIOS, los DEMONIOS nos escogen a nosotros, estos DEMONIOS me aconsejan que me autodestruye continuamente. Pero cada amanecer abro los ojos y espero con ansias que el amanecer se de a la fuga para ya no abrir mis ojos
el desierto arde en soledad arde el corazón pienso que todo debe de arder tu cuerpo tus ojos todo en fuego pero siempre regreso a casa solo con mis cenizas