El mente/maestra/villano, presenta videos y pinche ruido
el día que estaba en prisión y un loco que nunca saldría comió los tamales que hiciste. No lo he olvidado. Porque se le quitaron las ganas de ser violento y matarme. Francisco Zapata.
Todo es ritmo:
de la puerta
que se cierra a la ventana
que se abre,
las estaciones, la luz
del sol, la luna,
los mares, el
crecimiento de las cosas,
las mentes de los hombres
personales, recurrente
una vez más en ellos
la idea de que el fin
no es el final, el
tiempo siempre está
de regreso, aunque
se mueran ellos, vienen otros.
Si en la muerte estoy muerto,
en la vida también
muero, me estoy muriendo.
Y las mujeres lloran y se mueren.
Los chicos crecen
y se vuelven viejos.
Se seca el pasto,
la fuerza se apaga.
Pero hay otro
regreso, y no es el mío,
no es mío, y
también debe morir.
El ritmo que proyecta
continuidad
y todo lo doblega con su fuerza
de la ventana a la puerta,
del techo al piso,
luz donde se abre,
oscuridad al cerrarse