Y vienes desde allá
Donde no sale el sol, donde no hay calor
Donde la sangre nunca se sacrificó por un amor
Pero aquí no es así,
Aunque digan que soy
Un bandolero donde voy
Le doy gracias a Dios
Por hoy estar donde estoy
Y voy a seguir con mi tumbao'
Y con mis ojos colorao'
Con mis gatos activao'
Ustedes to' me lo han dao'
Tío, el no juzgarnos se les agradece
El beneficio de la duda cualquiera merece
No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos
Una familia sale a recolectar hongos, en un cerro del estado de México
En MeF somos testigos de un cine casero que nos cuenta la historia sobre un sexoservidor a ritmo de techno.
Harina y huevo abarca un sutil drama criptográfico que demanda atención al detalle. Por casi diez minutos somos testigos de como un dealer debe de lidiar con diversos álter ego y con un ambiente hostil en el que constantemente corre una sed de venganza. Pese a que se decide recurrir al anonimato, la edición enmarca al personaje en un collage literario que arroja claves muy sutiles para entender las intenciones reales del personaje.